GARATE,LEYENDA VIVA ATLÉTICA
En el año que nací yo ganamos la recopa de Europa, veníamos de ganarles dos copas del Generalísimo al gran Real Madrid, el dominador de Europa el Madrid de Di Stefano, y de Puskas, pero hay estaba el Atleti, como siempre equipo combativo y grande, dando cuenta del equipo blanco y además en su casa, en el Bernabéu, me imagino a mi padre en ese estado de éxtasis, de darles en toda la cara, y de presumir de su Atleti. Yo creo que ya tenía sus planes, y lo tenía decidido, me haría del Atleti, y le acompañaría al Manzanares con el de la mano. En mi familia el fútbol estaba dividido, por un lado mis tíos eran muy madridistas y mi padre el más atlético que podía existir, recuerdo a mi tío Manolo que me chantajeaba para que me hiciera madridista, me decía que me compraría un reloj y el traje del Madrid con el número 10 de Velazquez, si me hacia merengon, yo no sabía que hacer, porque todavía no tenía mucha noción de esto de la pelotita, pero a mi padre le salió la vena colchonera y le dijo que si tenía que ser de algún equipo sería del Atleti como el, y así me llevo al Manzanares.
Recuerdo ese día como si fuera hoy, jugábamos contra el Granada, en ese equipo, jugaba un delantero centro pequeñito que era muy bueno, se llamaba, Porta y era un gran goleador, mi entrada al estadio del Manzanares, así se llamaba antes, luego se le daría el nombre de Vicente Calderón, en honor a nuestro gran presidente, hasta el día de hoy, el ambiente era espectacular, hacia calor y se veía muy bien el fútbol desde ese segundo anfiteatro del fondo norte, había muy buen equipo, recuerdo a Pacheco, a Jayo, a Melo, Adelardo, Ufarte, a un señor espigado con grandes patillas, que andaba un poco raro, yo le pregunte a mi padre quien era ese futbolista con el número 8 y el me contesto ese es el Zapatones, y es un maestro tirando faltas, se llama Luis Aragones, cuando empezó el partido yo cada vez me fijaba más en el número 9, creo que marco uno o dos goles, que elegancia, como desequilibraba a los contrarios con el cuerpo, y como remataba de cabeza, y lo que más me sorprendía era que cuando marcaba gol, mientras los demás lo celebraban como locos, el ni se inmutaba, como si fuera una cosa normal.
Cuando acabó el partido y la gente salía tan contenta del buen partido realizado, con ese ambiente tan rojiblanco y esa alegría que sólo tiene el Atleti, cuando gana, yo sin darme cuenta me había hecho hincha rojiblanco, para toda la vida, y tendría un ídolo para siempre, el mejor jugador que yo nunca vi, y el fútbol cobró un aficionado gracias al 9 del Atleti, D. José Eulogio Garate.
Mi padre me agarro de la mano, y estoy seguro que pensaría con orgullo, que su Atleti, había conquistado el alma de un niño, que encima era su hijo, y así tan felices regresamos a casa.
En tiempos de Cristianos, Messis, superhéroes, y demás memeces, nosotros presumimos de haber tenido al mejor jugador, al más humilde, al más grande delantero centro, que ha habido en el fútbol español, sin un mal gesto, el caballero del fútbol, marcando goles de todos los colores, haciendo arte de sus fintas al contrario, nuestro eterno capitán, una manera de sentir el fútbol, una manera de vivir, el jugador que nos hizo ser hincha del Atlet para toda la vida, y el que nos hizo amar al fútbol. D. JOSÉ EULOGIO GARATE ORMAECHEA.

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